viernes, 28 de agosto de 2009
“Aguardando el encuentro”
Sin vista, una expresión desnuda
que resalta en el color del ocaso.
Sin cuerpo, como el vino
que recién se ha estacionado
y derrama su ácido sabor.
Sin alma,
siendo sombra de las sinagogas,
junto al prisma
de su enfermedad.
Sin sus luces, sin sus fauces,
los sentimientos comienzan, apagándose,
mientras la luna y su entorno
conmemoran su hora final.
“Detrás de tu espejo”
Sigo detrás de tu espejo
llorando esas lágrimas blancas,
y es preciso el destino
al marginar estas palabras.
Sigo indeciso en la noche
que devora el rocío del alba
mientras tu pelo se mece
en el sueño más bello de mi alma.
El espejo se vuelve arrogante
y el sereno agoniza en mi pluma
mientras mis ojos contemplan tus ojos
a través del reflejo de la Luna.
El tiempo me regala sus horas
en el aura de este Sol que me alumbra,
pero tu no me ves, pues soy...
esa voz
que detrás de tu sombra
se escucha.
“Con el tiempo”
El amor es un gran reloj,
donde la mujer es la aguja pequeña
y el hombre la aguja grande
y mientras el tiempo gira
ellos se encuentran...
El amor con amor
se convierte en veleta
y el hombre se transforma en gallo
y la mujer en sus flechas
y mientras el tiempo gira
el viento marca su rumbo...
(el amor), Ay! Amor, Ay! de él,
quien no lo padezca se ausentará
y la soledad carcomerá sus ansias
sin dejar rastros ni huellas.
Una hoja vacía,
un silencio pensativo en la hoja...
un huésped oxidado entre las paredes y los cuadros...
La melancolía satisface al color lila,
el rojo a la furia,
el sótano es negro, las veredas grises,
sin amarillo ni anaranjado no se puede vivir,
aunque prefiero el azul y el verde...
Una hoja que no está tan vacía, un silencio que se duerme
y en sus sueños habla de la hoja...
Sin vista, una expresión desnuda
que resalta en el color del ocaso.
Sin cuerpo, como el vino
que recién se ha estacionado
y derrama su ácido sabor.
Sin alma,
siendo sombra de las sinagogas,
junto al prisma
de su enfermedad.
Sin sus luces, sin sus fauces,
los sentimientos comienzan, apagándose,
mientras la luna y su entorno
conmemoran su hora final.
“Detrás de tu espejo”
Sigo detrás de tu espejo
llorando esas lágrimas blancas,
y es preciso el destino
al marginar estas palabras.
Sigo indeciso en la noche
que devora el rocío del alba
mientras tu pelo se mece
en el sueño más bello de mi alma.
El espejo se vuelve arrogante
y el sereno agoniza en mi pluma
mientras mis ojos contemplan tus ojos
a través del reflejo de la Luna.
El tiempo me regala sus horas
en el aura de este Sol que me alumbra,
pero tu no me ves, pues soy...
esa voz
que detrás de tu sombra
se escucha.
“Con el tiempo”
El amor es un gran reloj,
donde la mujer es la aguja pequeña
y el hombre la aguja grande
y mientras el tiempo gira
ellos se encuentran...
El amor con amor
se convierte en veleta
y el hombre se transforma en gallo
y la mujer en sus flechas
y mientras el tiempo gira
el viento marca su rumbo...
(el amor), Ay! Amor, Ay! de él,
quien no lo padezca se ausentará
y la soledad carcomerá sus ansias
sin dejar rastros ni huellas.
Una hoja vacía,
un silencio pensativo en la hoja...
un huésped oxidado entre las paredes y los cuadros...
La melancolía satisface al color lila,
el rojo a la furia,
el sótano es negro, las veredas grises,
sin amarillo ni anaranjado no se puede vivir,
aunque prefiero el azul y el verde...
Una hoja que no está tan vacía, un silencio que se duerme
y en sus sueños habla de la hoja...
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