viernes, 30 de diciembre de 2011

"Todas las piezas se unen inteligente-mente"

Piensa en la Forma como cambia el animal, piensa en la forma como cambia este vacío.
Piensa en la forma de cambiar lo que piensas sin dejar de hacer lo que siente tu corazón.
no busques hacer lo que en realidad no te llena, el mundo es tan exacto,
que a veces piensas que estamos por error...
Este Poe-ma ríe felíz de culminar un ciclo, pero no sabe hacia donde hay que ir.

No importa si han borrado tu camino, deja que tu instinto te trace la ruta
y te lleve hacia algún lugar.
No sientas que estás sólo en esto, hay un momento en que todas las piezas se unen inteligentemente...
Busca en tu interior, busca muy dentro, y recuerda:
el silencio perdura sin formol en el viento,,,
y además prevalece sin formol en el tiempo.

martes, 15 de noviembre de 2011

Suspendida...

Al ave cual en cruz al pacifico
demora en sus alas
el suelo inmediato,
al ave que se esparce en los cielos
sobre los senos de un continente.
Al ave en sentido de voces
que arremete en su canto
cuando todo oscurece,
esta vez es mi canto,
eterno clamor que desnudo ante el sol
se va y no aparece
se esparce y decrece
bajo este son que al gritar
pronto desvanece.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

se han utilizado para abrir las puertas de conseguir

Ella es pan, la deliciosa,
y de más está decir, de grandes pies;
ella y su preciosa rubia,
y la libertad de la energía en el mundo...
¿que objetos se han utilizado para abrir las puertas de los tesoros del mundo?
y así conseguir las más surtidas e increíbles historias.

Y de alguna manera pasamos aquí el momento en el curso del río...
(en mi "hotra bida" de nuevo saltó el sonido),
llegó así, sin forma, casi sin ruido
como la historia de la luna en el puesto donde a veces se evoca al sol
y comenzó la sed de la bestia para que no hayan visitas guiadas al palacio,
pero si vos ansias y tenes ganas de conocer tu otra parte, la mitad que brilla en tus sueños,
sólo busca recorrer el mapa, cual antes te tenía anclado,
y eso sí, usa el cinturón de plata, para que no te pierdas en el tiempo,
lleva contigo un animal que te suministre la energía y así podrás llegar a descubrir
lo que hay guardado en tus sueños, o sea lo que haya dentro del gran palacio...

martes, 8 de noviembre de 2011

Posibilidad de volver a jugar...

La noche se vacía de a ratos con gotas de humedad,

las líneas que atraviesan la noche, suelen dejarle ese gusto exótico

que tu intentas dar cuando te conectas al mirar al cielo,

es en ese punto de mitología y magia, donde parecieras que ves otro mundo

con el sólo hecho de como te evocas al mirarla.

El cielo anuncia que va a haber agua, la pava comienza a silbar lentamente

y también anuncia que ya está el agua...

hay veces en que también vos recordas hechos vividos, y en tus ojos aparece

el agua en forma de pequeñas gotas...

a veces los hechos vividos nos determinan si fuimos buenos o malas personas en razón

de como actuamos frente a determinadas circunstancias, pero lo que en realidad

nos mantiene vivos, son los hechos o cosas que soñamos, creemos y pensamos

que pueden suceder, y eso en parte alimenta cada hora a nuestro espíritu,

para que al nuevo día que está por venir, no sólo nos sustente con agua,

sino también con la magia de que nuestros sueños, si le damos alas,

en verdad se pueden hacer realidad...

La noche en sus líneas, anuncia que va a haber agua;

el mate, gran compañero de la noche solitaria, resucita cada vez que dentro de él

se vierte agua; nuestros ojos limpian el alma con un poco de agua en forma de gotas.

La noche es la puerta de los sueños, y es también la Diosa que nos brinda la magia,

cada vez que en sus horas depositamos nuestros sueños...

La Noche, fiel a su estilo, nos deja que nosotros juguemos como cuando eramos niños

en su gran patio, y que nos perdamos por un instante en su mundo extraordinario.

lunes, 31 de octubre de 2011

...en sus ojos, otro eslavón...

Hacer la abeja no es amor,
aunque tiene necesidad de amor.
No puedo ver mis cadenas,
no puedo ver mi cosas,
te he sido... ¿es amor?
Trevor, las cadenas... las opciones de viaje ¿es amor?

Todos pueden ver.

¿Qué cosa acerca de mis cadenas? "Trevor cadena", sí, eso dije: formar una cadena.
El sonido alrededor de la canción no dobla la magia. Y esto a su vez quiero escuchar.
Su sol en la fría mañana puedo ver en sus ojos pequeños, y que no habla por sí sola entre esta noche
y su otra mitad, que está sin aparecer o a punto de explorar.

lunes, 24 de octubre de 2011

Exclamación Nocturna-

Si no hubieras ido, si te hubieses detenido, si en el silencio hubieras

tomado el reflejo de mi mirada, si mis palabras pudieran dejar este texto,

si bajo un nuevo pretexto alcanzase la mañana, si no te hubieses ido junto

al son de la madrugada, y si junto a mi espejo hubieras perfumado el

desdén que en tu imagen llevabas,

como no darme cuenta, que imagen invistió tu rostro y desahució mi placer

tornándolo en su lado invertido como la amargura que cautiva

el sendero de los sentidos, quién, y luego ya sin decir adiós, marchas,

y en el camino de los recuerdos se ahogan junto a los pensamientos

prisiones de oportunidades, las cuales se encienden y te alumbran

para enseñarte el paso vulgar hacia la desprotegida gloria.

2

Abismos perpetuases bifurcan las palabras,

destrozan los sentidos y en mi voz ya no se callan.

Silencios vacíos, ay malditas palabras,

porque salen cuando quieren, porque me ignoran en plena presencia,

...ausencia, ausencia, y agoniza mi garganta.

Soy un ángel que no gime entre santos,

y mi alma buril y mi lengua cotidiana logran sujetar un sentido áulico

por el cual se profetizan los ángeles de la antigua ciudad profana.

Preocupación…

Se me caratean las manos, se quiebra el hueso de mi cara unánime,

se me acortan callos y venas, pero he de mi hoy, cual no sé,

expresar el dolor de mis palabras.

3


Estuve emancipado al poder del sentido.

Estuve sofocado en el calor de mi simple agonía.

Estuve sí, pero sombríamente, pues el furor ha estado

vehemente y sin su voz compasiva.

La histeria es la somnolencia de la despreocupación

y ha marcado tristes rumbos para coplearse a un nuevo don.

La histeria subversiva se pudrió en el corazón

y se abandonó en los mercados negros, blancos, sin valor.

La histeria, presa de angustias se ha muerto en el balcón

y dejó entre sus penas una luz en mi interior.

La histeria histerizante manifestó en aquel balcón

la huida de sus auges y en su huida se perdió.

4

Sin vista, una expresión desnuda que resalta en el color del ocaso.

Sin cuerpo, como el vino que recién se ha estacionado

y derrama su ácido sabor.

Sin alma, siendo sombra de las sinagogas,

junto al prisma de su enfermedad.

Sin sus luces, sin sus fauces, los sentimientos comienzan, apagándose,

mientras la luna y su entorno conmemoran su hora final.

5

Firme como dos peones que se enfrentan a un alfil en el silencio que

conmemora una presunta batalla de ajedrez, encenté el edicto de mi

enfermedad, la cual se revierte en la lepra social y en su engendro

contundente. Con esa firmeza se habilitó el sueño que derraman los nietos

de la burocracia y me dejé llevar ante el espejo de la espontaneidad

con las miradas agriadas de su símbolo crespón.

Sin afinidad y junto a mi destino partí al rumbo previsto, y la muerte ante

todos se enjauló con sus misterios, y hoy nos reúne para convidarnos con

su agrio aliento. Hoy, sin un ayer y sin la postergación de un futuro,

el mundo que nos rodea sin que nos demos cuenta está alterando el

vástago del inconsciente, y esa es mi enfermedad, aunque ya hoy esté

presente, la misma, hoy por hoy, no tiene cura,

y nuevamente se reviste mi vehemencia.

6

El día se enfrenta al ocaso para cristalizar su hora abismal

y desde un punto engañosamente cercano

el mar sentencia al sol a morir en sus aguas, por irradiar con su luz

el uso del conocimiento y la razón a una especie carecida de odio

y empobrecida de amor, envejecida de ambición y con furor de alma,

la cual se asemeja a lo desconocido.

Hoy, fríamente hoy, sé porque existo, de donde provengo y hacia donde

va el sonido. Hoy, enjaulado en un don, me acerco a esa voz, a esa batalla;

solamente cuando estoy adicto a la deidad de mi locura

me enfrento conmigo mismo y me doy cuenta que mi herida

cada vez se sigue desangrando junto al cayo solemne de la vida.

7

Junto a los que migran y junto a su sufrimiento la visión de mi pasado

se carcome en sus ansias. Sus ansias son cristales que nacen de la boca

del lagrimal y en mis sentidos no se encuentran los ciegos pasos del sol.

La putrefacción de los latidos se destruye arremetida por sus sueños,

y sobre sus cabezas la horrenda vehemencia forma cientos de aguaceros

para apropiarse descomunalmente de la facultad de la esperanza.

Y sin sus posturas la esquizofrenia persiste

en la voluntad de seguir, donde todo quedó en el camino...

y el ser necio y el absurdo agotaron con sus celdas,

la realidad de estar

libres.

Estar como se estaba... junto a la inercia de esos años.

8

Las nubes desaguan montañas con su filo de navajas,

pero en invierno se desafilan junto al furor del aguacero.

Las nubes cubren gigantes ciudades y se desbordan

como enjambre de su panal.

Las nubes se rizan de alegorías cuando se enfrentan al mar.

Las nubes con sus auges vuelven a vacilarse

junto al vigor de las montañas, y luego invaden con sus lágrimas

la muerte de todo un cielo.

9

Latiendo junto al sonido del recuerdo, el ave que arrastra las horas

se torna gris en su penumbra y persiste en el vacila-miento de la muerte

para seguir solfeando al infrahumano junto al soler de los días.

Latiendo se espera a alguien, y sin gemir, el labio le da sabor a su

instrumento, y pariendo raíces se llega a comprender

porque suena el toque de queda en el golpe frío de la vehemencia.

Ya no se late como antes, ya mi latir no profetiza razones,

hoy es un día para odiar desamparados

y sin embargo mis respuestas redundan en la vulgaridad de lo bohemio,

y mi corazón muere para postergarle vida

a quienes sigan dentro del carril de la música,

y mi alma y su desazón aguardan la velada

que se incrusta en el vahído sentir del sufrimiento.

10

El semáforo toma asiento en la esquina, no protesta, pero por ahí se le

dan vuelta las luces y la gente en anda en la calle le hace caso a veces y se

quedan parados en ese lugar hasta que cambien su luz nuevamente…

El mutis advierte ambigüedades para volver a nacer,

y luego se envuelve en un manto de silencio y actuación.

En su teatro vuelan heridas las mariposas de su ficción,

ellas sangran sin su consuelo, ellas sangran engaño y traición,

ellas vuelan y no huyen a la nada del perdón.

El mutis persiste en su lógica y a mi oído ya no quiere regresar,

ese mutis que todos escuchan en mi mente baila mal y su estilo no se oye,

porque yo no grito frente a duques

que olisquean su oído en el vernáculo teatral.

11

El regreso

A partir de una sospecha indigna la voluntad de ser servicial

se fue acurrucando hasta formar una luz pequeña.

¡Que simpleza es sentirse acompañado de un oído,

y que triste es el orgullo, al no poder perdonar

a quien se ha maltratado con o sin su injusticia!

La diferencia entre costumbres verdaderas

y raíces sin su procedencia, es el eterno clamor,

cual sustituye una parábola sobre un conjunto de ciegos

a los cuales se les indica el arrullo del mar ante la puesta del sol.

12

Revoloteo en el aire, en el alma de una melodía que penetra fuertemente

De algo que hace alusión al recuerdo guardado

Y el cual perfuma las ganas de vivir, no estoy tan al tanto del tema lejanía

cuando la querencia me empieza a sostener…

Tu imagen transparente hoy se ha perdido,

se ha perdido en el verde añil del mar y en el rojizo

labio del tiempo. Hoy tus instancias sueñan,

sueñan bajo el río de los años, y luego danzas y descansas

por entre los auges de una virtud. Ya amanecen junto a tu

armonía las ansias de lograr sentirte bien y el viento

y sus hojas embisten tu pasado. Nuevamente tu pasado

siente tristezas por ti, porque se ha desnudado

frente a unos ojos que engañan al amor.

13

Bajo el cedro que inhibe mi rostro, esta la imagen desposeída

de la muerte, la cual se nutre con mi sabia en los carriles de la soledad.

Hay abismos de mi sed ¿por qué se alejan de mí?

¿por qué? ¿y sus respuestas? y bajo su somnolencia me callo...

me callo como se callan mis manos en la alfarería

donde se derraman ironías en el arte de lo indeciso

y luego un juego improvisto mata el ego de la historia

donde persiste la memoria en el ímpetu de mi rivalidad.

Ya mis actos carecen de inocencia y mis desafíos y mis trenes

ya no viajan como mis sueños.

Perennemente me alejo del juego, me alejo a lo desconocido,

me alejo para después llegar a encontrarme.

14

Destino de alas si el colibrí se exaltara

mis ojos lloran,

y tus manos son mariposas,

y las mariposas lloran

si no están tus manos sobre mis ojos.

Puedes verte envuelto con dos caras en una misma

realidad, puedes esparcir tus sueños de arena sobre el mar,

puedes sentir el frío que cae sobre tus pies,

puedes caer en nostalgias y amanecer riendo al otro día,

puedes en algún momento imaginar que eres un pájaro,

puedes calcinarte en pensamientos,

pero nunca podrás llegar a ser el Dios que anarquiza tu mundo.

15

He recorrido mi sensibilidad,

y bajo el entorno de su luz

el sentido rítmico

dentro de una esfera se alteraba,

y era oscilante su estado anímico.

Nuevamente se han sosegado los cuerpos,

y en forma penetrante sueñan,

sueñan como barcos que se acercan a su muelle

para descargar la gran furia ansiada.

Siento que falta recorrer...

estoy naufragando en este pequeño idioma,

luego de tanto pensar, la isla que ansiaba está cerca,

y huyo a su encuentro dentro de las olas del silencio.

16
En un jardín con alas donde estalla una flor, está el color del alba estremecido

en su interior. Rodeada por las almas que reconocen mi voz,

se asienta junto a su blancura en el verde del balcón.

Musgos de altas playas, sueñan acercarse a su lecho,

pero las aves no viajan lejos cuando arremete el invierno.

En un jardín con alas donde estalla el sol, vibraron entre sus pétalos

los recuerdos de un gran amor.

Ese amor, era el de un jardinero, que en su viaje se perdió,

y el abono entre sus manos junto a su alma se optimaron.

Ella se oculta todo un año tras sus pétalos y aguarda un día,

para ver si en ese día puede amar lo que en todo un año no ha amado.

Tiene miedo de florecer bajo la sombra del recuerdo,

y sólo el tiempo es dueño de su amnesia.

Flor de mis frutos hoy te siento lejos, y mis latidos se hacen daño

al soñarte en mi jardín.

17

Figuras sumergidas en el canto del añil,

beben las nuevas miradas que revelan al otoño.

Legalmente en juicio apelan su quiebre de hilas,

y fijan en sus rostros la verdad de sombra abierta.

Ciertamente e inocentes vuelan al despegar,

su vuelo está en las vidas próximas a reencarnar.

Su despliegue alcanza muros que depreda alusiones

y junto a los cinco sentidos el alce alcanza su delirio.

18

...sólo el silencio sabe nuestra vuelta,

y algún Dios nos rinde algo

para decidir si lo que viene es de él, de vuestro terraplén,

o del cielo que se abre a la orilla de su pregunta asida.

Que ingenuidad posterga al viento altivo,

y se sumisa su andar entre las

sombras de un venir por tinieblas.

Ciegamente le tiemblo

al sueño de idiosincrasia obtenido,

podría morirme bajo el silencio,

pero asiduamente he decidido

enfrentarme a la raíz de lógica

sembrada en su desierto.

19

Pronto el viaje de un color

dibuja al ciego en su portal,

en metáforas busco mi andar

para luego a ti acercarme.

Circunstancias que me alteran

en las oportunidades que frecuento

y luego vuelco de un sótano entreabierto

la voz que nace a través del delirio.

Una historia reflejada en espejos de miradas sin amor;

un silencio sepultado sobre un cuadro mal pintado de Van Gogh.

Por dios, quién es mi Dios en este sol de una madrugada hambrienta...

Una libre amenaza que se paga como fianza al volar sobre un error,

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una amnesia boquiabierta que por voces de planetas atraen a un Dios.

Por dios, quién es mi Dios bajo este sol, entre estos puentes donde circula

el dolor... Unos ojos fantasiosos, unos blandos que se odian

por el cual no vi más. Y así se deciden para que me necesitan,

si la voz se hace silencio en mi sol y sí de este fuego de mentiras

se escurren en la vida a un amor y llenando de fantasías

al corazón de la ilusión y la energía

me tiran a matar con calumnias

para anestesiar a esta nueva voz.

21

Detén tu tiempo para actuar sobre la decadencia intelectual,

y sigue previniéndote de frías utopías, donde la sequía es circunstancial.

Quiero que tu muerte tarde más,

por sobre las evidencias del mundo actual,

y sé desde hoy que la ausencia afina mal sondeando el ruido por un rumbo

sin final. Se degrada el mundo en algún balcón sangrando los sueños

sin valor, pero la realidad aun funciona junto al saber de la verdad.

Y aunque su sombra hoy se aleje

y aunque sus ríos en su propia agonía se derramen

los mundos en sus tierras seguirán demostrando su ocaso liberal.

22
Inercia envuelta en imágenes,

donde la vida es dotada

de pasos circunstanciales

y que influye al hombre

a encontrar su propia felicidad.

Voluntad que se pide a gritos

cuando lo fácil no viene al instante,

y el diluvio da un desgaste

a la máscara de arcilla en la piel.

23

Sangre desbastada en el pensamiento que me

envuelve... Semillas, senderos de semillas

que se esparcen en los brazos del reloj y en donde

las escaleras internas amotinan el miedo de mi alma.

Sueño perplejo oculto en el plúteo de mi habitación...

Simientes, ¿quién no nace hoy junto a los ases

gambusinos y luego se choca con la realidad de las frías mañanas?

Habrá en mí un lugar para ocultarme de ellos, creo que lo

habrá, pero temo que desvaneceré si llego a encontrarlo...

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Sé que están sobre mi almohada, aunque no lo haya dicho antes.

Sé que siguen todavía ahí, aunque el mundo no los pare.

Sé también de sus sueños aunque carezcan de ideales,

aunque después de las ruinas nada ni nadie quedasen

en pie y sobre sus raíces.

Sé que viajarán atritos por la obscura lejanía.

Sé que cuidarán su tiempo ante los desconocidos.

...y del miedo a que sus ojos fueran atrapados por la luz del sol,

se esconderán tras los puentes.

...y la luz entonces no los seguirá y el sonido que camina

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por entre raros peldaños dará a conocer su llegada.

...y ahí, en ese momento,

en ese preciso instante ya no sabré quienes eran.

Lo único que sabré decir es que eran los temerarios

que sofocaban a mi alma.

“Los Juntamonedas”

Ellos no miran, ellos no paran, ellos nos matan al cruzar la avenida.

Ellos en sus autos, nosotros sobre el asfalto caminamos descalzos

por la gris avenida. También corremos peligro al atravesar

un negro puente donde perros con ojos de serpiente

aguardan nuestra vuelta

...y en esa vuelta como otras vueltas antes nos peajean.


Viajes de carros, cientos de ellos

retribuyen las tierras

mientras se propone el progreso.

Transportan semillas, cientas de ellas,

retribuyen las cosechas

mientras se espera el progreso.

Cotizan las ventas cientos de ellas,

y esperan ser atribuidos por el granjero del norte.

Viajes de carros, cientos de ellos,

marchan despacio a desbordar su futuro.

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Viajes de carros, cientos... van por el rumbo de lo imaginario

y venden y cotizan y siguen esperando,

una espera donde el tiempo se impacienta

al verlos engañados por un rayo de sol

que se desvía hacia una mano de sombras.

Cientos de hombres siembran sus campos,

cientos de campos florean sus semillas,

cientos de carros acarrean sus frutos,

pero sólo un hombre decide, paga y escoge los productos,

y ese hombre que hasta a Dios domina, es el granjero del norte.

29

Voy a taladrar los témpanos del sur

,y voy a sacar un sol,

así alumbra a este continente muerto,

así el triste glaciar abrirá tramos

de lavas atrapadas en su esgarro.

Voy a sacar un sol ante la luz

que se hace tempestad,

bramando la oscuridad de las palabras.

Voy a sacar un sol que alumbre en mí

a esta oscuridad de palabras vacías.

30

Voy a sacar un sol determinante

así reseca la humedad

de mis necias palabras.

Voy a verter en él

mis propensiones libres

y no temo que al salir,

de pronto se desgarre.

Espero como esperando se espera,

sólo espero,

la búsqueda está aviada.

31

Tras ladridos de radio oigo mis días

anhelando por un futuro mejor,

Dios parece que se ha ido alejando

mirando el cosmos de la razón.

Vienen muertes pequeñas por viejas calles,

torturando el principio de un año mejor,

pero es tan frío ser un principio

que acabo ahorcando mi idea de hoy.

Tras azotes de puertas oigo mis pasos pretendiendo huir

de los que se afligen, pero nadie demuestra tenerme afecto

a la hora en que comparte su pan el buitre.

Sepulcros, maldiciones, tierra bendita,

luego después de muerto

se preguntarán para que me necesitan,

mientras que el sol derrite las madrugadas

de los que confían ganarse un cielo arduo.

Falsantes, procreadores, analogistas,

la muerte hoy nos da

lo que mañana nos quita.

32
Nacieron todos y empecé a volar

bajo una lluvia torrencial, donde

un presentimiento extraño

lóbrega los sentires del alma _ mientras

un reflejo de esa lluvia

construía con huesos humanos

torres de setenta metros.

33

No tengo mamá,

soy hijo de no sé quién

y mis juguetes son el pan y las calles por recorrer.

34

Se representa en nuestra mente

un gran ave que transporta agua

y luego, a pasos de oscurecer

llega el avío del iconoclasta

y con sólo su imagen transparente

crea un desierto que atemora, ,

y en segundos mata al pequeño niño

que sediento espera beber.

35

El amor es un gran reloj,

donde la mujer es la aguja pequeña y el hombre la aguja grande

y mientras el tiempo gira ellos se encuentran...

El amor con amor se convierte en veleta

y el hombre se transforma en gallo y la mujer en sus flechas

y mientras el tiempo gira el viento marca su rumbo...

(el amor), Ay! Amor, Ay! de él,

quien no lo padezca se ausentará y la soledad carcomerá sus ansias

sin dejar rastros ni huellas.

36

...y buscas un refugio donde puedas preguntarte

si es verdad que aquella vez

el hombre rico sonrió ante el mendigo.

Y huyes desde el fuego para humectarte en la arena

para humedecer delirios y problemas,

donde se revientan en las quenas unas tierras sin nación.

Para quien explote estas tierras no sabrá, no sé si nunca,

que la voracidad se vuelve trunca

al quererla atrincherar en pos del enemigo

y su valor vierte las guerras del consumismo y su esplendor.

37

Y el hombre de las tierras monda nuestra cultura,

gesta su lisonja frente a los poblanos

y ellos inertes a su acto lloran,

lloran desmoronando sus esperanzas

y vuelven a partir plepando hacia lo desconocido.

Quisiera resistir para ver al mundo en su revés

Quisiera resistir para ver cuán sabio fui en vez alguna

Quisiera resistir para ver el lugar mejor recorrido

Quisiera resistir para ver el ego en el brillo del higo

Quisiera resistir para ver oír al muerto ansiar

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Quisiera resistir para ver el resto de musgos en mi vocación

Quiero ahora enfrentarte y al exhaustarme veré en mí trozos de carne

amarga y amorfa.

La tromba trama Trangallos con la cultura voz fénica

Y del trueque truncan los troncos

Que trasladan trinos tórpidos.

El trémulo en su trómulo revienta en su palabra

Forrando con el aguacero

Un abismo hacia el presagio.

39


Se va pegoteando levemente

sin traspasar la letanía y el letargo,

se va acurrucando en la mente

pronunciando un canto largo.

Se va ciego de angustias

por la vía de lo imaginario

se va cargando las mustias

de la triste pena que lleva el canario.

Se va carcomiendo al silencio,

al tul de amapolas y al mes de mayo

y porque la nada genera desprecio

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se va sin decirle nada al dios rayo.

Vuélvese al vaho interno

que de nubes blancas se lo adornaba

vuélvese a serse un gris lento

que detrás de su canto él se tornaba.

Me gusta ir al cementerio,

porque ahí las palabras no sufren

porque no hay sueños ni esperanzas

porque el tiempo yace inexistente.

41

Me gusta caminar por entre muros,

me hacen sentir fresco y libre al pensar,

aunque a veces me oculte de las muecas

de las gentes que aglomeran pasillos.

Me gusta oír al cementerio, hablar con él,

porque ahí, parado en ese lugar

nadie dará una crítica,

todos temerosamente lo aguardan...

y él al hablarme, le escupe a la muerte.

42

Hombre que como padre

ahuyenta el deseo.

Hombre que al hijo le calma el hambre,

pero no el clamor del deseo.

Hombre que se cierra en sí

y que de su garganta nace

la tonalidad de una voz,

donde se frena en la incógnita

de que siempre va a ser hombre.

Pero se engaña asimismo y como tal

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Siembra su ideal de mártir...

Siembra sus proyectos mal logrados...

Siembra, siembra y luego nace,

nace el cual trasciende en el mismo destino

y como consecuencia pudre al fruto.

Porque soy una pequeña semilla esparcida en tus aires,

porque al volar hacia vos trasciendo

en los más profundo del alma.

Porque eres mi numen, mi flor desaforada,

porque has nacido de mí, aunque yo sin vos no viva.

44

Esos párpados que se incrustaron

en las miradas del ceibo

en su leyenda encontrarán

el ebrio vidrio del ego,

y en su leyenda cortarán y sangrarán

y no cicatrizarán y correrá la sangre

y no parará y llorarán las lagrimas

y tampoco pararán y esos párpados

incrustados en el ceibo ya no hablarán,

y el temor que avanza encontrará

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la ebriedad del vidrio y huirá,

y al contemplar mi cielo correrá,

correrá como un ciego desaforado,

y sin concienciar los pasos,

se estrellará contra el ceibo,

y esos párpados que se incrustan

en las vertientes del ceibo

vertiginosamente estallarán, y yo ya no veo,

y esos párpados incrustados pactan la leyenda

y sangran – y lloran – y no paran –

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y sigilosamente se hunden en el ceibo,

y no mueren y no ven, sólo oyen...

mientras yo solamente oigo el clamor de los pájaros

que se acercan a mi encuentro.

Madre, tal vez no oigas ese llanto de niño.

Madre, estás tan fría, que ignoras mi calor.

Madre, porque recientemente preguntas

si estoy dolido, no ves, no ves madre

que este es el séptimo abismo en el cual he caído.

Ya las voces no me sueltan,

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ya los vientres no me atan,

ya los dientes de mi madre

muerden el pan para otra boca.

Madre, tal vez no oigas

que estoy llorando.

Madre, tal vez tu frialdad

ignore mi calor, pero mírame madre

estoy sufriendo por tu falta de amor.

48

Juegos de mis sombras sin niños...

a ser hombres con estatuas de niños,

a ser soles con juegos de mis virtudes de sombras,

a ser siesta con incansables juegos,

a ser esa vibración que despierta a los niños a jugar

en horas de la siesta con sombras de ellos mismos,

a ser soldaditos de batallas inigualables, a ser hombres...

49

Al descifrar un sitio azul, naufragando te encontré,

tus ojos parecían alcanzarme mientras la luz los volvía a cerrar.

Momentáneamente se renovaban instantes en mi sitio,

instintos que tras expresivos segundos volcaban su innovación.

Luego entonces... refractaba una luz sobre mis latidos,

acercándome así al candor de la noche junto a la expresión

que desdeñaba tu mirada.

Al continuar descifrando me humedecí en el despertante desaciago que se

envolvía junto al paraje durmiente que te aclamaba y que me dejaba en

esas instancias una frase que decía: “más devota el alma que me envidia si

contigo describo los sueños que te aclaman”.

50

Y con los pies en el aire esperas

ese segundo de un frío carnal

que te hace sangrar hasta verte despegar

de tu propia alma.

Y bajo un tiempo irreal

esa lluvia voraz se apiada de tu rostro

y sentís como ese frío carnal

va penetrando tus huesos.

Y ahí es cuando existís,

y ahí es cuando lloras

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completando otra etapa para darte cuenta

de que ya el mundo no es igual,

de que ya nadie es igual

de lo que hasta ayer era igual.

Vuelven tristes y cansados,

sin saber a que fueron

y porque han regresado.

Un ave cae muerta en la plaza,

y ellos juntan sus partes

52

uniéndolas con los restos de sus latidos.

Ellos no quieren parar hasta encontrar

la eternidad de su muerte

y caminan por líneas finitas

con los restos de sus latidos.

Regresan sin mirar atrás por temor

a que devoren sus restos, en ese presagio siniestro

que desagota factiblemente la fragua.

Entre sí estan perdidos y nunca antes encontrados

entre sí martillan paredes para molestar a quienes los están buscando.

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Ellos siguen por las plazas,

también por calles desiertas

y en profundidad hacia lo nuevo

viajan por líneas finitas

hasta sumergirse y perderse.

Nadie mira nuestros rostros,

nadie dice yo fui

y mañana detrás de mí

vendrán los dueños

con sus libros de antaño.

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Mientras tus ojos de pequeña

me veían volar y que ahora de grande me ven llorar.

Cuando tus pequeños ojos al cerrarse me veían soñar,

cuando la lluvia nos sorprendía en el parque

y yo estaba distante.

Mientras tus pequeños ojos volcaban desde el tobogán

lagrimitas de colores,

yo estaba abajo esperando verte descender,

(tenías miedo) pero igual bajabas y sonreías al caer

y al verme gritabas y luego apretabas fuerte mi cuello

para sentirte protegida.

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Albur albor, burla borla,

el árbol de robla, se nubla no se dobla,

Al mural lo moral, la nómada descansa prolija en la vestimenta

hecha con restos de papel…

Al este celeste, al oeste no sé… deduzco que quizás sea violeta

por la tristeza del lugar…

Albur albor.

Libres de un silencio mutuo en el cual no habitan espejos, la

sombra muerde los pequeños ruidos del parque, la tarde

esteriliza la sed de quienes andan vagabundos por entre los

misterios del parque, la luna comienza a oxidar el paisaje hasta

tornarlo noche.

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La noche corroe a quienes se dispersan entre ella,

-y si la disipan y la atosigan-, sólo busca quebrantar una mueca

de quien se cree poseedor de la sonámbula nube que la entristece.

Son escasos aquellos que liberan su silencio frente al espejo,

pero son quizás esos pocos los que saben cuanto alardean

quienes no saben de que se trata la vida en la nochie

Conjuro somnoliento donde las musas se disfrazan de augurios para poder

transitar el mundo de su propia esencia mística.

Dadiva del niño que estremece el llanto en un sueño sin dueño ni santo,

donde los jueces de la esperan se aguantan el espanto de no ser ellos a

quien de a poco se los ingiere, optado por retraer la mueca, cual, óbstala

de su impertinencia damnifica la opción que entráñese a los pequeños

añadidos al Piedral…

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