un río de agua fresca me pinta los pies, mientras los nogales van tejiendo las fábulas de mi ausencia...
en el campo, como 2 leguas al oeste se ve al cielo con aletas de tiburón morfarse los cardos de la zona...
las siestas aquí predican la leyenda de quienes fueron los verdaderos dueños de estas tierras; y no es el calor de la tarde lo que arde sino la representación del calor que seduce y sofoca cuando una espada española atraviesa la carne indígena...
un río de agua fresca quiere perforar mi alma al sumergi
rme le
en su agua...
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