lunes, 31 de octubre de 2011
...en sus ojos, otro eslavón...
lunes, 24 de octubre de 2011
Exclamación Nocturna-
Si no hubieras ido, si te hubieses detenido, si en el silencio hubieras
2
Abismos perpetuases bifurcan las palabras,
destrozan los sentidos y en mi voz ya no se callan.
Silencios vacíos, ay malditas palabras,
porque salen cuando quieren, porque me ignoran en plena presencia,
...ausencia, ausencia, y agoniza mi garganta.
Soy un ángel que no gime entre santos,
y mi alma buril y mi lengua cotidiana logran sujetar un sentido áulico
por el cual se profetizan los ángeles de la antigua ciudad profana.
Preocupación…
Se me caratean las manos, se quiebra el hueso de mi cara unánime,
se me acortan callos y venas, pero he de mi hoy, cual no sé,
expresar el dolor de mis palabras.
3
Estuve emancipado al poder del sentido.
La histeria es la somnolencia de la despreocupación
La histeria, presa de angustias se ha muerto en el balcón
y dejó entre sus penas una luz en mi interior.
La histeria histerizante manifestó en aquel balcón
la huida de sus auges y en su huida se perdió.
4
Sin vista, una expresión desnuda que resalta en el color del ocaso.
Sin cuerpo, como el vino que recién se ha estacionado
y derrama su ácido sabor.
Sin alma, siendo sombra de las sinagogas,
junto al prisma de su enfermedad.
Sin sus luces, sin sus fauces, los sentimientos comienzan, apagándose,
mientras la luna y su entorno conmemoran su hora final.
5
Firme como dos peones que se enfrentan a un alfil en el silencio que
conmemora una presunta batalla de ajedrez, encenté el edicto de mi
enfermedad, la cual se revierte en la lepra social y en su engendro
contundente. Con esa firmeza se habilitó el sueño que derraman los nietos
de la burocracia y me dejé llevar ante el espejo de la espontaneidad
con las miradas agriadas de su símbolo crespón.
Sin afinidad y junto a mi destino partí al rumbo previsto, y la muerte ante
todos se enjauló con sus misterios, y hoy nos reúne para convidarnos con
su agrio aliento. Hoy, sin un ayer y sin la postergación de un futuro,
el mundo que nos rodea sin que nos demos cuenta está alterando el
vástago del inconsciente, y esa es mi enfermedad, aunque ya hoy esté
presente, la misma, hoy por hoy, no tiene cura,
y nuevamente se reviste mi vehemencia.
6
El día se enfrenta al ocaso para cristalizar su hora abismal
y desde un punto engañosamente cercano
el mar sentencia al sol a morir en sus aguas, por irradiar con su luz
el uso del conocimiento y la razón a una especie carecida de odio
y empobrecida de amor, envejecida de ambición y con furor de alma,
la cual se asemeja a lo desconocido.
Hoy, fríamente hoy, sé porque existo, de donde provengo y hacia donde
va el sonido. Hoy, enjaulado en un don, me acerco a esa voz, a esa batalla;
solamente cuando estoy adicto a la deidad de mi locura
me enfrento conmigo mismo y me doy cuenta que mi herida
cada vez se sigue desangrando junto al cayo solemne de la vida.
7
Junto a los que migran y junto a su sufrimiento la visión de mi pasado
se carcome en sus ansias. Sus ansias son cristales que nacen de la boca
del lagrimal y en mis sentidos no se encuentran los ciegos pasos del sol.
La putrefacción de los latidos se destruye arremetida por sus sueños,
y sobre sus cabezas la horrenda vehemencia forma cientos de aguaceros
para apropiarse descomunalmente de la facultad de la esperanza.
Y sin sus posturas la esquizofrenia persiste
en la voluntad de seguir, donde todo quedó en el camino...
y el ser necio y el absurdo agotaron con sus celdas,
la realidad de estar
libres.
Estar como se estaba... junto a la inercia de esos años.
8
Las nubes desaguan montañas con su filo de navajas,
pero en invierno se desafilan junto al furor del aguacero.
Las nubes cubren gigantes ciudades y se desbordan
como enjambre de su panal.
Las nubes se rizan de alegorías cuando se enfrentan al mar.
Las nubes con sus auges vuelven a vacilarse
junto al vigor de las montañas, y luego invaden con sus lágrimas
la muerte de todo un cielo.
9
Latiendo junto al sonido del recuerdo, el ave que arrastra las horas
se torna gris en su penumbra y persiste en el vacila-miento de la muerte
para seguir solfeando al infrahumano junto al soler de los días.
Latiendo se espera a alguien, y sin gemir, el labio le da sabor a su
instrumento, y pariendo raíces se llega a comprender
porque suena el toque de queda en el golpe frío de la vehemencia.
Ya no se late como antes, ya mi latir no profetiza razones,
hoy es un día para odiar desamparados
y sin embargo mis respuestas redundan en la vulgaridad de lo bohemio,
y mi corazón muere para postergarle vida
a quienes sigan dentro del carril de la música,
y mi alma y su desazón aguardan la velada
que se incrusta en el vahído sentir del sufrimiento.
10
El semáforo toma asiento en la esquina, no protesta, pero por ahí se le
dan vuelta las luces y la gente en anda en la calle le hace caso a veces y se
quedan parados en ese lugar hasta que cambien su luz nuevamente…
El mutis advierte ambigüedades para volver a nacer,
y luego se envuelve en un manto de silencio y actuación.
En su teatro vuelan heridas las mariposas de su ficción,
ellas sangran sin su consuelo, ellas sangran engaño y traición,
ellas vuelan y no huyen a la nada del perdón.
El mutis persiste en su lógica y a mi oído ya no quiere regresar,
ese mutis que todos escuchan en mi mente baila mal y su estilo no se oye,
porque yo no grito frente a duques
que olisquean su oído en el vernáculo teatral.
11
El regreso
A partir de una sospecha indigna la voluntad de ser servicial
se fue acurrucando hasta formar una luz pequeña.
¡Que simpleza es sentirse acompañado de un oído,
y que triste es el orgullo, al no poder perdonar
a quien se ha maltratado con o sin su injusticia!
La diferencia entre costumbres verdaderas
y raíces sin su procedencia, es el eterno clamor,
cual sustituye una parábola sobre un conjunto de ciegos
a los cuales se les indica el arrullo del mar ante la puesta del sol.
12
Revoloteo en el aire, en el alma de una melodía que penetra fuertemente
De algo que hace alusión al recuerdo guardado
Y el cual perfuma las ganas de vivir, no estoy tan al tanto del tema lejanía
cuando la querencia me empieza a sostener…
Tu imagen transparente hoy se ha perdido,
se ha perdido en el verde añil del mar y en el rojizo
labio del tiempo. Hoy tus instancias sueñan,
sueñan bajo el río de los años, y luego danzas y descansas
por entre los auges de una virtud. Ya amanecen junto a tu
armonía las ansias de lograr sentirte bien y el viento
y sus hojas embisten tu pasado. Nuevamente tu pasado
siente tristezas por ti, porque se ha desnudado
frente a unos ojos que engañan al amor.
13
Bajo el cedro que inhibe mi rostro, esta la imagen desposeída
de la muerte, la cual se nutre con mi sabia en los carriles de la soledad.
Hay abismos de mi sed ¿por qué se alejan de mí?
¿por qué? ¿y sus respuestas? y bajo su somnolencia me callo...
me callo como se callan mis manos en la alfarería
donde se derraman ironías en el arte de lo indeciso
y luego un juego improvisto mata el ego de la historia
donde persiste la memoria en el ímpetu de mi rivalidad.
Ya mis actos carecen de inocencia y mis desafíos y mis trenes
ya no viajan como mis sueños.
Perennemente me alejo del juego, me alejo a lo desconocido,
me alejo para después llegar a encontrarme.
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Destino de alas si el colibrí se exaltara
mis ojos lloran,
y tus manos son mariposas,
y las mariposas lloran
si no están tus manos sobre mis ojos.
Puedes verte envuelto con dos caras en una misma
realidad, puedes esparcir tus sueños de arena sobre el mar,
puedes sentir el frío que cae sobre tus pies,
puedes caer en nostalgias y amanecer riendo al otro día,
puedes en algún momento imaginar que eres un pájaro,
puedes calcinarte en pensamientos,
pero nunca podrás llegar a ser el Dios que anarquiza tu mundo.
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He recorrido mi sensibilidad,
y bajo el entorno de su luz
el sentido rítmico
dentro de una esfera se alteraba,
y era oscilante su estado anímico.
Nuevamente se han sosegado los cuerpos,
y en forma penetrante sueñan,
sueñan como barcos que se acercan a su muelle
para descargar la gran furia ansiada.
Siento que falta recorrer...
estoy naufragando en este pequeño idioma,
luego de tanto pensar, la isla que ansiaba está cerca,
y huyo a su encuentro dentro de las olas del silencio.
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En un jardín con alas donde estalla una flor, está el color del alba estremecido
en su interior. Rodeada por las almas que reconocen mi voz,
se asienta junto a su blancura en el verde del balcón.
Musgos de altas playas, sueñan acercarse a su lecho,
pero las aves no viajan lejos cuando arremete el invierno.
En un jardín con alas donde estalla el sol, vibraron entre sus pétalos
los recuerdos de un gran amor.
Ese amor, era el de un jardinero, que en su viaje se perdió,
y el abono entre sus manos junto a su alma se optimaron.
Ella se oculta todo un año tras sus pétalos y aguarda un día,
para ver si en ese día puede amar lo que en todo un año no ha amado.
Tiene miedo de florecer bajo la sombra del recuerdo,
y sólo el tiempo es dueño de su amnesia.
Flor de mis frutos hoy te siento lejos, y mis latidos se hacen daño
al soñarte en mi jardín.
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Figuras sumergidas en el canto del añil,
beben las nuevas miradas que revelan al otoño.
Legalmente en juicio apelan su quiebre de hilas,
y fijan en sus rostros la verdad de sombra abierta.
Ciertamente e inocentes vuelan al despegar,
su vuelo está en las vidas próximas a reencarnar.
Su despliegue alcanza muros que depreda alusiones
y junto a los cinco sentidos el alce alcanza su delirio.
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...sólo el silencio sabe nuestra vuelta,
y algún Dios nos rinde algo
para decidir si lo que viene es de él, de vuestro terraplén,
o del cielo que se abre a la orilla de su pregunta asida.
Que ingenuidad posterga al viento altivo,
y se sumisa su andar entre las
sombras de un venir por tinieblas.
Ciegamente le tiemblo
al sueño de idiosincrasia obtenido,
podría morirme bajo el silencio,
pero asiduamente he decidido
enfrentarme a la raíz de lógica
sembrada en su desierto.
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Pronto el viaje de un color
dibuja al ciego en su portal,
en metáforas busco mi andar
para luego a ti acercarme.
Circunstancias que me alteran
en las oportunidades que frecuento
y luego vuelco de un sótano entreabierto
la voz que nace a través del delirio.
Una historia reflejada en espejos de miradas sin amor;
un silencio sepultado sobre un cuadro mal pintado de Van Gogh.
Por dios, quién es mi Dios en este sol de una madrugada hambrienta...
Una libre amenaza que se paga como fianza al volar sobre un error,
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una amnesia boquiabierta que por voces de planetas atraen a un Dios.
Por dios, quién es mi Dios bajo este sol, entre estos puentes donde circula
el dolor... Unos ojos fantasiosos, unos blandos que se odian
por el cual no vi más. Y así se deciden para que me necesitan,
si la voz se hace silencio en mi sol y sí de este fuego de mentiras
se escurren en la vida a un amor y llenando de fantasías
al corazón de la ilusión y la energía
me tiran a matar con calumnias
para anestesiar a esta nueva voz.
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Detén tu tiempo para actuar sobre la decadencia intelectual,
y sigue previniéndote de frías utopías, donde la sequía es circunstancial.
Quiero que tu muerte tarde más,
por sobre las evidencias del mundo actual,
y sé desde hoy que la ausencia afina mal sondeando el ruido por un rumbo
sin final. Se degrada el mundo en algún balcón sangrando los sueños
sin valor, pero la realidad aun funciona junto al saber de la verdad.
Y aunque su sombra hoy se aleje
y aunque sus ríos en su propia agonía se derramen
los mundos en sus tierras seguirán demostrando su ocaso liberal.
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Inercia envuelta en imágenes,
donde la vida es dotada
de pasos circunstanciales
y que influye al hombre
a encontrar su propia felicidad.
Voluntad que se pide a gritos
cuando lo fácil no viene al instante,
y el diluvio da un desgaste
a la máscara de arcilla en la piel.
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Sangre desbastada en el pensamiento que me
envuelve... Semillas, senderos de semillas
que se esparcen en los brazos del reloj y en donde
las escaleras internas amotinan el miedo de mi alma.
Sueño perplejo oculto en el plúteo de mi habitación...
Simientes, ¿quién no nace hoy junto a los ases
gambusinos y luego se choca con la realidad de las frías mañanas?
Habrá en mí un lugar para ocultarme de ellos, creo que lo
habrá, pero temo que desvaneceré si llego a encontrarlo...
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Sé que están sobre mi almohada, aunque no lo haya dicho antes.
Sé que siguen todavía ahí, aunque el mundo no los pare.
Sé también de sus sueños aunque carezcan de ideales,
aunque después de las ruinas nada ni nadie quedasen
en pie y sobre sus raíces.
Sé que viajarán atritos por la obscura lejanía.
Sé que cuidarán su tiempo ante los desconocidos.
...y del miedo a que sus ojos fueran atrapados por la luz del sol,
se esconderán tras los puentes.
...y la luz entonces no los seguirá y el sonido que camina
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por entre raros peldaños dará a conocer su llegada.
...y ahí, en ese momento,
en ese preciso instante ya no sabré quienes eran.
Lo único que sabré decir es que eran los temerarios
que sofocaban a mi alma.
“Los Juntamonedas”
Ellos no miran, ellos no paran, ellos nos matan al cruzar la avenida.
Ellos en sus autos, nosotros sobre el asfalto caminamos descalzos
por la gris avenida. También corremos peligro al atravesar
un negro puente donde perros con ojos de serpiente
aguardan nuestra vuelta
...y en esa vuelta como otras vueltas antes nos peajean.
Viajes de carros, cientos de ellos
retribuyen las tierras
mientras se propone el progreso.
Transportan semillas, cientas de ellas,
retribuyen las cosechas
mientras se espera el progreso.
Cotizan las ventas cientos de ellas,
y esperan ser atribuidos por el granjero del norte.
Viajes de carros, cientos de ellos,
marchan despacio a desbordar su futuro.
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Viajes de carros, cientos... van por el rumbo de lo imaginario
y venden y cotizan y siguen esperando,
una espera donde el tiempo se impacienta
al verlos engañados por un rayo de sol
que se desvía hacia una mano de sombras.
Cientos de hombres siembran sus campos,
cientos de campos florean sus semillas,
cientos de carros acarrean sus frutos,
pero sólo un hombre decide, paga y escoge los productos,
y ese hombre que hasta a Dios domina, es el granjero del norte.
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Voy a taladrar los témpanos del sur
,y voy a sacar un sol,
así alumbra a este continente muerto,
así el triste glaciar abrirá tramos
de lavas atrapadas en su esgarro.
Voy a sacar un sol ante la luz
que se hace tempestad,
bramando la oscuridad de las palabras.
Voy a sacar un sol que alumbre en mí
a esta oscuridad de palabras vacías.
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Voy a sacar un sol determinante
así reseca la humedad
de mis necias palabras.
Voy a verter en él
mis propensiones libres
y no temo que al salir,
de pronto se desgarre.
Espero como esperando se espera,
sólo espero,
la búsqueda está aviada.
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Tras ladridos de radio oigo mis días
anhelando por un futuro mejor,
Dios parece que se ha ido alejando
mirando el cosmos de la razón.
Vienen muertes pequeñas por viejas calles,
torturando el principio de un año mejor,
pero es tan frío ser un principio
que acabo ahorcando mi idea de hoy.
Tras azotes de puertas oigo mis pasos pretendiendo huir
de los que se afligen, pero nadie demuestra tenerme afecto
a la hora en que comparte su pan el buitre.
Sepulcros, maldiciones, tierra bendita,
luego después de muerto
se preguntarán para que me necesitan,
mientras que el sol derrite las madrugadas
de los que confían ganarse un cielo arduo.
Falsantes, procreadores, analogistas,
la muerte hoy nos da
lo que mañana nos quita.
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Nacieron todos y empecé a volar
bajo una lluvia torrencial, donde
un presentimiento extraño
lóbrega los sentires del alma _ mientras
un reflejo de esa lluvia
construía con huesos humanos
torres de setenta metros.
No tengo mamá,
soy hijo de no sé quién
y mis juguetes son el pan y las calles por recorrer.
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Se representa en nuestra mente
un gran ave que transporta agua
y luego, a pasos de oscurecer
llega el avío del iconoclasta
y con sólo su imagen transparente
crea un desierto que atemora, ,
y en segundos mata al pequeño niño
que sediento espera beber.
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El amor es un gran reloj,
donde la mujer es la aguja pequeña y el hombre la aguja grande
y mientras el tiempo gira ellos se encuentran...
El amor con amor se convierte en veleta
y el hombre se transforma en gallo y la mujer en sus flechas
y mientras el tiempo gira el viento marca su rumbo...
(el amor), Ay! Amor, Ay! de él,
quien no lo padezca se ausentará y la soledad carcomerá sus ansias
sin dejar rastros ni huellas.
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...y buscas un refugio donde puedas preguntarte
si es verdad que aquella vez
el hombre rico sonrió ante el mendigo.
Y huyes desde el fuego para humectarte en la arena
para humedecer delirios y problemas,
donde se revientan en las quenas unas tierras sin nación.
Para quien explote estas tierras no sabrá, no sé si nunca,
que la voracidad se vuelve trunca
al quererla atrincherar en pos del enemigo
y su valor vierte las guerras del consumismo y su esplendor.
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Y el hombre de las tierras monda nuestra cultura,
gesta su lisonja frente a los poblanos
y ellos inertes a su acto lloran,
lloran desmoronando sus esperanzas
y vuelven a partir plepando hacia lo desconocido.
Quisiera resistir para ver al mundo en su revés
Quisiera resistir para ver cuán sabio fui en vez alguna
Quisiera resistir para ver el lugar mejor recorrido
Quisiera resistir para ver el ego en el brillo del higo
Quisiera resistir para ver oír al muerto ansiar
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Quisiera resistir para ver el resto de musgos en mi vocación
Quiero ahora enfrentarte y al exhaustarme veré en mí trozos de carne
amarga y amorfa.
La tromba trama Trangallos con la cultura voz fénica
Y del trueque truncan los troncos
Que trasladan trinos tórpidos.
El trémulo en su trómulo revienta en su palabra
Forrando con el aguacero
Un abismo hacia el presagio.
39
Se va pegoteando levemente
sin traspasar la letanía y el letargo,
se va acurrucando en la mente
pronunciando un canto largo.
Se va ciego de angustias
por la vía de lo imaginario
se va cargando las mustias
de la triste pena que lleva el canario.
Se va carcomiendo al silencio,
al tul de amapolas y al mes de mayo
y porque la nada genera desprecio
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se va sin decirle nada al dios rayo.
Vuélvese al vaho interno
que de nubes blancas se lo adornaba
vuélvese a serse un gris lento
que detrás de su canto él se tornaba.
Me gusta ir al cementerio,
porque ahí las palabras no sufren
porque no hay sueños ni esperanzas
porque el tiempo yace inexistente.
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Me gusta caminar por entre muros,
me hacen sentir fresco y libre al pensar,
aunque a veces me oculte de las muecas
de las gentes que aglomeran pasillos.
Me gusta oír al cementerio, hablar con él,
porque ahí, parado en ese lugar
nadie dará una crítica,
todos temerosamente lo aguardan...
y él al hablarme, le escupe a la muerte.
42
Hombre que como padre
ahuyenta el deseo.
Hombre que al hijo le calma el hambre,
pero no el clamor del deseo.
Hombre que se cierra en sí
y que de su garganta nace
la tonalidad de una voz,
donde se frena en la incógnita
de que siempre va a ser hombre.
Pero se engaña asimismo y como tal
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Siembra su ideal de mártir...
Siembra sus proyectos mal logrados...
Siembra, siembra y luego nace,
nace el cual trasciende en el mismo destino
y como consecuencia pudre al fruto.
Porque soy una pequeña semilla esparcida en tus aires,
porque al volar hacia vos trasciendo
en los más profundo del alma.
Porque eres mi numen, mi flor desaforada,
porque has nacido de mí, aunque yo sin vos no viva.
44
Esos párpados que se incrustaron
en las miradas del ceibo
en su leyenda encontrarán
el ebrio vidrio del ego,
y en su leyenda cortarán y sangrarán
y no cicatrizarán y correrá la sangre
y no parará y llorarán las lagrimas
y tampoco pararán y esos párpados
incrustados en el ceibo ya no hablarán,
y el temor que avanza encontrará
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la ebriedad del vidrio y huirá,
y al contemplar mi cielo correrá,
correrá como un ciego desaforado,
y sin concienciar los pasos,
se estrellará contra el ceibo,
y esos párpados que se incrustan
en las vertientes del ceibo
vertiginosamente estallarán, y yo ya no veo,
y esos párpados incrustados pactan la leyenda
y sangran – y lloran – y no paran –
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y sigilosamente se hunden en el ceibo,
y no mueren y no ven, sólo oyen...
mientras yo solamente oigo el clamor de los pájaros
que se acercan a mi encuentro.
Madre, tal vez no oigas ese llanto de niño.
Madre, estás tan fría, que ignoras mi calor.
Madre, porque recientemente preguntas
si estoy dolido, no ves, no ves madre
que este es el séptimo abismo en el cual he caído.
Ya las voces no me sueltan,
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ya los vientres no me atan,
ya los dientes de mi madre
muerden el pan para otra boca.
Madre, tal vez no oigas
que estoy llorando.
Madre, tal vez tu frialdad
ignore mi calor, pero mírame madre
estoy sufriendo por tu falta de amor.
48
Juegos de mis sombras sin niños...
a ser hombres con estatuas de niños,
a ser soles con juegos de mis virtudes de sombras,
a ser siesta con incansables juegos,
a ser esa vibración que despierta a los niños a jugar
en horas de la siesta con sombras de ellos mismos,
a ser soldaditos de batallas inigualables, a ser hombres...
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Al descifrar un sitio azul, naufragando te encontré,
tus ojos parecían alcanzarme mientras la luz los volvía a cerrar.
Momentáneamente se renovaban instantes en mi sitio,
instintos que tras expresivos segundos volcaban su innovación.
Luego entonces... refractaba una luz sobre mis latidos,
acercándome así al candor de la noche junto a la expresión
que desdeñaba tu mirada.
Al continuar descifrando me humedecí en el despertante desaciago que se
envolvía junto al paraje durmiente que te aclamaba y que me dejaba en
esas instancias una frase que decía: “más devota el alma que me envidia si
contigo describo los sueños que te aclaman”.
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Y con los pies en el aire esperas
ese segundo de un frío carnal
que te hace sangrar hasta verte despegar
de tu propia alma.
Y bajo un tiempo irreal
esa lluvia voraz se apiada de tu rostro
y sentís como ese frío carnal
va penetrando tus huesos.
Y ahí es cuando existís,
y ahí es cuando lloras
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completando otra etapa para darte cuenta
de que ya el mundo no es igual,
de que ya nadie es igual
de lo que hasta ayer era igual.
Vuelven tristes y cansados,
sin saber a que fueron
y porque han regresado.
Un ave cae muerta en la plaza,
y ellos juntan sus partes
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uniéndolas con los restos de sus latidos.
Ellos no quieren parar hasta encontrar
la eternidad de su muerte
y caminan por líneas finitas
con los restos de sus latidos.
Regresan sin mirar atrás por temor
a que devoren sus restos, en ese presagio siniestro
que desagota factiblemente la fragua.
Entre sí estan perdidos y nunca antes encontrados
entre sí martillan paredes para molestar a quienes los están buscando.
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Ellos siguen por las plazas,
también por calles desiertas
y en profundidad hacia lo nuevo
viajan por líneas finitas
hasta sumergirse y perderse.
Nadie mira nuestros rostros,
nadie dice yo fui
y mañana detrás de mí
vendrán los dueños
con sus libros de antaño.
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Mientras tus ojos de pequeña
me veían volar y que ahora de grande me ven llorar.
Cuando tus pequeños ojos al cerrarse me veían soñar,
cuando la lluvia nos sorprendía en el parque
y yo estaba distante.
Mientras tus pequeños ojos volcaban desde el tobogán
lagrimitas de colores,
yo estaba abajo esperando verte descender,
(tenías miedo) pero igual bajabas y sonreías al caer
y al verme gritabas y luego apretabas fuerte mi cuello
para sentirte protegida.
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Albur albor, burla borla,
el árbol de robla, se nubla no se dobla,
Al mural lo moral, la nómada descansa prolija en la vestimenta
hecha con restos de papel…
Al este celeste, al oeste no sé… deduzco que quizás sea violeta
por la tristeza del lugar…
Albur albor.
Libres de un silencio mutuo en el cual no habitan espejos, la
sombra muerde los pequeños ruidos del parque, la tarde
esteriliza la sed de quienes andan vagabundos por entre los
misterios del parque, la luna comienza a oxidar el paisaje hasta
tornarlo noche.
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La noche corroe a quienes se dispersan entre ella,
-y si la disipan y la atosigan-, sólo busca quebrantar una mueca
de quien se cree poseedor de la sonámbula nube que la entristece.
Son escasos aquellos que liberan su silencio frente al espejo,
pero son quizás esos pocos los que saben cuanto alardean
quienes no saben de que se trata la vida en la nochie…
Conjuro somnoliento donde las musas se disfrazan de augurios para poder
transitar el mundo de su propia esencia mística.
Dadiva del niño que estremece el llanto en un sueño sin dueño ni santo,
donde los jueces de la esperan se aguantan el espanto de no ser ellos a
quien de a poco se los ingiere, optado por retraer la mueca, cual, óbstala
de su impertinencia damnifica la opción que entráñese a los pequeños
añadidos al Piedral…
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