como pez adilla.
Pero lo bueno es no olvidar, el recuerdo es un desquicio cuando uno proyecta el momento y entra a sofocar la angustia al saber que no se pudo hacer nada por algo que uno intenta cambiar, que duda pero inconscientemente sabe que el curso de la vida está trazado, y que las reglas son para todos iguales. Por eso al ver afuera un hilo de luz, agradezco, y al sentirme triste: canto, tarareo, silbo... sólo la música me sostiene.
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