Siento en mi cuerpo a mi alma locamente revolotear, girar y dar vueltas, como si quisiera salir a jugar...
Todo es tan distinto a cuando era niño, cuando ella tenía lugares por donde salir, y se sentaba a mi lado,
y le mostraba mis nuevos juguetes y el accionar que a cada uno le daba.
Siento salir el aire en forma de nubes de volcán; no todo lo que se guarda en el corazón queda ahí, hay veces en que sale, y cuando eso sucede, luego es difícil que vuelva a ocupar el mismo lugar.(se desmorona el vértice) y ahí uno busca lavar su cara con alguna canción y desprenderse de lo que sofoca.
A veces siento la vida como un títere de seis cuerdas, pero esta vez decido cortarlas y donarlas para alguna guitarra...
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